Mientras la epidemia de fiebre porcina (influenza A) se va cobrando medio centenar de víctimas en todo el país y se suspenden las clases y los actos públicos (salvo el fútbol argentino, por su puesto) y a tan solo 48 horas de las elecciones que situaran a De Narváez 2% arriba de Néstor Kirchner, las ratas, que estuvieron replegadas por algunos años, vuelven a asomar sus cabezas por sobre el tirante.Los ejecutivos de Tenaris (filial siderúrgica de Techint), YPF (filial de Repsol) y la UIA (Unión Industrial Argentina) salieron eyectados de sus blandas sillas, celulares ardientes mediante, apenas conocieron los resultados que echaron sombra sobre la figura de Néstor Kirchner.
Así, el mismo lunes subsiguiente a las elecciones (29.06.09), los numerólogos de la empresa Tenaris enviaron un informe (20-F) a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) sobre la posibilidad de que su renta en Argentina pueda verse afectada negativamente por la inflación, la suba de impuestos, las restricciones en la oferta energética, la “flotación administrada del peso” y el aumento del desempleo.
Vale recordar que fueron los dueños de la empresa Techint quienes intentaron el despido de mas de 1000 contratados en 2008 que fue frenado por el Gobierno. Lejos de acompañar la medida y acoplarse de algún modo a la situación de crisis global, este tipo de empresarios continúa ventilando su codicia sin reparos: “Las condiciones económicas adversas, junto con las medidas que podamos tomar para reducir la producción en medio de la crisis, podrán desembocar en huelgas en nuestras plantas”.
No contentos con la pretensión pública de despegarse unilateralmente de la crisis, después de hablar de “huelgas en nuestras plantas” como de un hecho ajeno, los ejecutivos de esta empresa avanzan su voz sobre las políticas gubernamentales para echar mantos de negatividad y desconfianza.
Si bien deben mejorarse los controles estatales sobre los destinos de la recaudación, para estos empresarios la reciente estatización de las AFJP - que terminó con una de las mayores estafas promovidas por el gobierno de Carlos Menem y saca de la timba financiera los ahorros de los trabajadores - “puede disminuir la confianza de los inversores en la Argentina y reducir la liquidez del mercado de capitales”.
Pero esto no es todo. Abriendo un libro de quejas nunca tan grande como el tamaño de sus rentas, los ejecutivos de esta empresa refieren al reclamo del Gobierno de repatriar los primeros u$s 400 millones que cobraron de Venezuela por la expropiación de la filial Sidor:
“Esto nos expone a perder por la fluctuación del tipo de cambio en la Argentina”, dicen sin pruritos, con la intención de blanquear el uso de los beneficios que le abre el tipo de cambio argentino (costos) y la evasión de cualquier carga (ganancias).
No sólo escriben y publican este tipo de especulaciones sino que, siempre más allá, atacan con presunciones y aires conspirativos cualquier política que no se ajuste al crecimiento de sus rentas como, por ejemplo, la flotación administrada del peso (Banco Central) sobre el dólar: “No hay certeza del éxito a largo plazo de este sistema monetario”.
Con todo, no podemos dejar de mencionar que este mismo grupo de empresarios necesita del Gobierno para sacarle otra jugosa indemnización a Chávez por la nacionalización de sus otras dos empresas en Venezuela.
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